Wednesday, November 09, 2005

Danza y Espacio


Sombras que se distorsionan entre instantes de luz vibrante y oscuridad enmudecida... se escuchan los latidos, en un seco y conmocionante sonido, palpitan fuerte, y se entre mezclan en ritmos. Las sombras y las luces que ahora son cuerpos en movimiento, la luz como la gran fogata y el humo que rodea a todos, la oscuridad como de noche y las luces de estrella vacilan. El ritmo que golpea seco el estomago, resuena en distintas partes del cuerpo. Los tambores resuenan bajo en el centro y empiezan a desperdigarse hacia todas direcciones. Los corazones palpitan y su ritmo es acelerado, explosiones de adrenalina y éxtasis accionan las cuerdas motoras de los cuerpos. Las mentes entran en trance, ya no controlan el cuerpo, ahora el cuerpo lo controla algo mas. Una red de golpeteos secos y cadentes revientan en los tímpanos, los corazones de todos los hombres en un unísono ritmo se conjugan con notas y estridencia de la percusión y los vientos. El cuerpo es calor y el cuerpo deja de ser motor para convertirse en pasajero. Las mentes se liberan y huyen al manto estelar donde sus dioses los esperan.

Las sombras se distorsionan entre instantes de luz vibrante y oscuridad enmudecida, intimidad y pertenencia, los cuerpos se agitan y se entremezclan. Bombo retruena en el centro, las notas bajas que parecen surgir de la tierra misma, penetran y atraviesa la carne, como flechas, y a su paso moción. Los hombres se hacen uno con su espíritu primitivo, aquel que danza por entre los bosques y los arroyos. El espíritu primitivo aquel que nunca abandona su naturaleza instintiva, el calor animal que llena de adrenalina los cuerpos y los agota y los renueva y los agota y los renueva. Percusiones y vientos, cuerdas y remates. Gritos y cánticos que auguran estabilidad y promesa de vida. Tributo a los dioses. Y el hombre danza, cadente y sensual, estridente y sin sentido. Las partículas de humedad que envuelven el ambiente entre el humo y la oscuridad. Se respira fiesta, se respira carne y el calor se siente y envuelve.

Arte inmemorial de vigor y sed, surca los hombres arrancando moción, desgarrando placer. Golpe seco, golpe vibrante, luces que vienen y van, los relámpagos se aproximan. Nubes que viajan por los vientos de aroma a gozo, el baile cosechó tan esperado momento. Las mentes en trance, los cuerpos en vigor y exhausta la moción. Los corazones laten exhaustos, el calor desborda en gotas por la desnuda piel. Sonrisas y miradas se encuentran y se pierden, el clamor inunda y el ritmo silencia. Los hombres regresan a su mundana forma, las bestias de espíritu abandonan la carne hiriendo de placer. El Vigor que agota y la imagen se detiene.

La oscuridad como de noche desaparece en reflectores, la llama se mitiga y una voz inunda la sala, una figura a lo alto como bestia mecánica, se dirige a la tribu. El humo comienza a salir de los pesadas cajas negras, la luz como de estrella relampaguea ahora sin sentido, los reflectores se apagan, y las percusiones comienzan, la música transmitida digital, inunda la sala, el golpe seco, los corazones palpitan, los vientos soplan y las cuerdas estridizan. La tribu accede a un nuevo tributo entre gritos y cánticos que auguran estabilidad y prosperidad, promesas de amor y de vida. De nuevo las sombras se distorsionan entre instantes de luz vibrante y oscuridad enmudecida. Los espíritus del instinto regresan de los bosques. La mente en trance, los cuerpos en roce, el calor que inunda y la música que en arte inmemorial de vigor y sed, surca nuestros cuerpos arrancando moción y desgarrando placer.

0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

<< Home